Con los años, el óxido, la cal y los sedimentos se acumulan dentro de los tubos del radiador. El agua circula peor, el radiador enfría menos y el motor trabaja más caliente.
Para limpiarlo por dentro usamos dos métodos: el baqueteo y la limpieza química controlada. Cuál toca depende del estado del radiador.
Primero, la evaluación
Cada radiador llega distinto. Antes de tocarlo revisamos el núcleo, el nivel de obstrucción interna, los depósitos, las aletas, si tiene fugas y si ya lo han reparado antes. Con eso lo clasificamos en uno de tres estados:
- Estado A, mantenimiento y limpieza: está sano, sin fugas importantes y con obstrucción ligera o media.
- Estado B, reparación media: tiene algunas fugas, obstrucción interna importante o depósitos deteriorados.
- Estado C, restauración profunda: el núcleo está colapsado, hay corrosión avanzada o fugas múltiples.
Cuando el trabajo lo requiere, separamos los depósitos para revisar el núcleo por dentro. Es habitual en los radiadores de cobre y latón.
Baqueteo: tubo a tubo, a mano
Siempre que el estado del radiador lo permite, lo limpiamos con varilla. Introducimos una varilla específica en cada tubo, desobstruimos los conductos a mano y eliminamos los sedimentos de óxido y cal.
Por qué lo preferimos:
- Recupera el flujo original.
- Permite conservar el núcleo original.
- No debilita el material.
- Es muy eficaz en los radiadores clásicos de cobre y latón.
Limpieza química controlada
Si el núcleo no está en condiciones de baquetearse, hacemos una limpieza química para eliminar el óxido, la cal y los sedimentos internos.
Después la neutralizamos, enjuagamos la pieza por completo y la secamos antes de repararla.
Cada radiador, su procedimiento
- Radiadores de agua: baqueteo, limpieza química si hace falta, reparación de fugas y reparación o sustitución de depósitos.
- Radiadores de aceite: suelen llegar con aceite degradado y lodos. Les hacemos varios lavados internos hasta recuperar el flujo correcto.
- Intercoolers: es habitual encontrar aceite del turbo y suciedad. Hacemos lavados internos repetidos, limpiamos las aletas y comprobamos si hay fisuras.
Después de limpiar: soldar y probar
Si hay fugas, las soldamos según el material:
- Cobre y latón: soldadura de latón con el fundente adecuado.
- Aluminio: soldadura TIG con varilla 4043 o 5356 y, cuando hace falta, precalentamiento del aluminio entre 120 °C y 150 °C.
Al final, todos pasan una prueba de presión: 1,5 bar en los radiadores de agua y de 2,5 a 3 bar en los intercoolers. Si no mantienen la presión sin pérdidas, no salen del taller.
Para terminar, limpieza final, pintura negra técnica e inspección visual. Tienes todo el proceso en Cómo trabajamos.
Preguntas frecuentes
¿Qué método es mejor?
El baqueteo, siempre que el radiador lo permita: recupera el flujo sin debilitar el material y conserva el núcleo original. Si no se puede, usamos la limpieza química controlada.
¿Cómo sé si mi radiador necesita una limpieza o algo más?
Lo vemos en la evaluación inicial. Según el estado (A, B o C), te decimos qué trabajo necesita y por qué.
¿Tu radiador enfría menos que antes?
Cuéntanos qué le pasa y te decimos qué necesita.